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ENTREVISTAS V.II

MAYOR LUIS ALBERTO AGUILLÓN CHINDOY, Médico Tradicional de la comunidad Kamentsá (Valle de Sibundoy, Putumayo, Colombia)



“Yo conocí la espiritualidad a través de la planta de Borrachero”

Créditos: FotoMonsalve/BOG25.


Publicamos aquí, un compendio de dos instancias ocurridas durante la Bienal de Arte de Bogotá en 2025, convocadas por el Colectivo NoMásMetáforas (Julián Dupont, Clara Melniczuk); una entrevista y un taller de sueños, donde a través de máscaras tejidas con fibras vegetales, se abrieron caminos hacia la inducción del sueño, junto a la instalación Matrix Vegetal de la artista Patricia Domínguez.

Para ambas instancias, el Mayor Luis Alberto Aguillón expuso su relación con los sueños y la planta de Borrachero (Floripondio), para mostrarnos como entrar en alianzas con estas entidades vegetales y lograr contacto con el Gran Espíritu, el fundador del Universo. Este conocimiento -tal como plantea el Mayor- viene de sus antepasados caciques; padres, abuelos, tatarabuelos. Conocimiento que le fue sembrado, tal como lo hace la planta de Borrachero.




PARTE 1:  LA PLANTA DE BORRACHERO

Mi nombre es Luis Alberto Aguilón Chindoy, de la Comunidad indígena del pueblo Kamentsá del Alto Putumayo. Soy descendiente de caciques, -mi taratabuelo, mi abuelo, mi padre-, que fueron también médicos tradicionales. Como mis mayores eran médicos, ellos me fueron dejando su siembra.

Cuando nace un niño, en mi comunidad le soban con plantas, para que en él se pegue la naturaleza. Desde ahí comienza la historia de sembrado. El sembrado es por medio de las plantas. Los yayas dejan las raíces, y por eso estoy yo aquí ahora para contar.

Luego de nacer, de a poquito, al niño le hacen probar el yagecito (yagé). Y cuando yo llegué a los 25 años, le dije a mi padre “Yo quiero conocer”. Fue así que comencé el proceso de conocimiento, a profundizar.

Al principio del trayecto de mi vida fui yagecero, pero no lo entendía, y no lograba encontrarle sentido. El Yagé me daba oscuridades. Hasta que los caciques me mostraron la Planta de Borrachero. Y en las noches de luna llena, ellos me compartían la planta. Hicimos un trato; puras lunas llenas tendría que seguir. En ese momento tomábamos Borrachero con Yagé. Era bastante fuerte.  

Y así de a poco aprendí sobre el conjunto de las borracheras; el Quinde, el Munchiro, el Culebro, el Amarón, el Borrachero Andakí.

El Munchiro ayuda a detectar si la persona tiene cura. El Culebro trae serpientes, tras serpientes. En el vómito ya se ven las culebras, y ayuda a analizar los sueños.  
El Borrachero Andakí, es el más profundo de todos. Se consume para conocerse a uno mismo. Su visión permite viajar por el mundo entero. Con el Andakí, se viaja sin pasaportes ni pasajes, y se puede navegar por lugares fuera de la órbita. En ese viaje, cuando a uno se le acaba el aire y ya no puede más, se recuerda al Gran Espíritu, el Fundador del Universo.



Mayor Luis Alberto Aguillón Chindoy junto a la instalación Matrix Vegetal de Patricia Domínguez
Créditos: FotoMonsalve/BOG



PARTE 2: EL GRAN ESPÍRITU

Yo conocí la espiritualidad a través de la planta de Borrachero. Cuando estuve en el más allá, me acordé del Gran Espíritu. Así me di cuenta quién soy yo, y quién me había creado. Entendí que soy parte de mi comunidad y mi idioma era el Camsá. Y que la lengua también la había creado el Gran Espíritu. A todas las lenguas las había creado el Gran Espíritu. Su voz una vez me dijo: Paz y Amor. El Espíritu me dijo eso.

Al comienzo de mis visiones, veía a un grupo de caciques reunidos en una ronda en que no me dejaban entrar. Me quedaba solo en una esquina. Pero luego, cuando completé mi ciclo, me unieron a la ronda para hacer el canto del remedio. Me decían “¡Brinde! ¡Ya puede sanar con la palabra y con su remedio!” Desde esa visión comencé a transmitir sanación. A brindar remedios y a sanar con las palabras. Tenía 40 años.

Para ese entonces, cuando me iba a dormir, era solo soñar. De nueve de la noche, a cinco de la mañana; soñar, soñar y soñar. Mi mente no descansaba. No podía vivir tranquilo cuando volvía al terrenal, estaba toda la noche soñando. Entonces un día le pedí al Gran Espíritu que ayudara a controlarme. Y así me controlé; comencé a soñar dos o tres sueños por noche. Con eso basta. Y a partir de ese entonces, la noche comenzó a ser larga, y encontré la forma de desenvolverme en esta vida.

Cada hombre tiene el don de la sabiduría. Y el Gran Espíritu nos entrega el don a través de las plantas. Las plantas son las cadenas de la vida. Y si no despertamos, es porque no compartimos con ellas; a medida que comenzamos a amar a las plantas se comienza a despertar.


Taller de Sueños durante la Bienal de Artes de Bogotá, 2025. Colectivo NoMásMetáforas, junto a la colaboración con la Universidad Autónoma Indígena- Intercultural. Créditos: FotoMonsalve/BOG25.


PARTE 3 : METAMORFOSIS ANIMALES PARA CONVERTIRNOS EN HUMANOS

A través de las plantas yo entendí quién soy. Porque el nombre que me dieron mis padres siempre lo supe y todos lo conocían, pero yo quería investigar quién era, y por qué tengo esta existencia.

En un principio, las visiones me daban oscuridades. Podían tener colores, pero no había un análisis para investigar. Cuando yo no existía en este universo, yo ya miraba las oscuridades. Porque aún antes de nacer, esa confusión venía conmigo. Es gracias a las plantas, que he podido despertar y describir lo que es la vida.

La planta no es adivina, sino que ayuda a analizar. Mi tatarabuelo, en su conexión espiritual se convertía en cuervo. Estos son los trabajos que hay que analizar. Hay que examinar a la persona, y el motivo de por qué se convierte en cuervo ¿Qué hace un cuervo durante su vida? Qué es un tigre, qué es una serpiente.

Se debe analizar el porqué de ese animal. Durante las clases de Borrachero se hace esto. A mi la visión de Borrachero me ha convertido en águila, me han salido alas y entregado una energía como si yo fuese poderoso. Uno se va llenando de fortaleza y sabiduría. Tenemos que conocer ese don y cuidarlo, porque ese don ayuda a convertirnos realmente en seres humanos.


Instalación Matrix Vegetal de Patricia Domínguez
Créditos: FotoMonsalve/BOG25.



Mayor Luis Alberto Aguillón, Julián Dupont, Clara Melniczuk y Patricia Domínguez
Créditos: FotoMonsalve/BOG25.



Máscaras tejidas con fibras vegetales para la inducción del sueño
(Taller de Sueños, Colectivo NoMásMetáforas junto a la colaboración con la Universidad Autónoma Indígena Intercultural)
Créditos: FotoMonsalve/BOG25.




Detalle Instalación Matrix Vegetal de Patricia Domínguez
Créditos: FotoMonsalve/BOG25.



 



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